Última actualización: Lunes, 27 de septiembre de 2010

Educación: ¿cuenta pendiente de Lula?

Lula Da Silva, presidente de Brasil

La política educativa de Lula ha sido criticada.

La educación, en opinión de expertos, es la asignatura pendiente en la política social del gobierno brasileño.

Los avances sociales logrados durante sus dos mandatos por el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, son uno de los méritos más reconocidos del mandatario.

Pero mientras que nadie duda sobre los éxitos de programas como Hambre Cero, que ayudaron a paliar los problemas de desnutrición, o la creación récord de empleos, que sacó de la pobreza a 19 millones de brasileños, en algunos sectores los ocho años de Lula dejaron un impacto menos positivo.

De acuerdo con muchos expertos, una de las áreas más relegadas en Brasil es la de la educación.

Las cifras así lo demuestran: la última "Síntesis de Indicadores Sociales" publicada por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) señala que Brasil lidera el ranking de deserción escolar del Mercosur.

Según el estudio, que se basó en cifras de 2007, 10% de los alumnos brasileños de enseñanza secundaria abandonaron las aulas, en comparación con el 7% en Argentina, el 6,8% en Uruguay, el 2,9% en Chile y el 2,3% en Paraguay.

Los niveles de deserción en el colegio primario también fueron más altos en el país de Lula: 3,2%, comparado a 1,9% en Paraguay, 1,3% en Argentina y Chile y 0,3% en Uruguay.

En tanto, la tasa de aprobación de la escuela primaria también fue peor en Brasil que en los países vecinos. En la primera economía de América Latina un 85,8% de los alumnos concluyó ese nivel de enseñanza, contra más de un 90% en todos los otros países.

En el nivel secundario, la tasa de aprobación fue más pareja, con un 77%, cifra que mejoró la situación de Argentina y Uruguay, pero está por debajo de los números alcanzados por Chile y Paraguay.

Baja calidad

Pero no todas son malas noticias: como indica el IBGE, en los últimos años aumentó el número de adultos que lograron concluir 11 años o más de estudios. Esa cifra se elevó de 28,1% de la población económicamente activa, hace una década, a 47,2% en la actualidad.

Según Vincent Defourny, representante en Brasil de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), las altas tasas de abandono escolar son un reflejo de la baja calidad de la enseñanza en ese país.

Defourny señaló a BBC Mundo que el problema tiene muchas causas:

"Una de las principales es la poca valoración que se tiene de los maestros y profesores en Brasil, lo que desmotiva a los educadores", afirmó. Como ejemplo, citó la paradoja de que "todos los padres quieren excelentes profesores para sus hijos, pero ninguno quiere que su hijo sea profesor".

A eso se suman dos hechos que desalientan a los alumnos: una jornada escolar muy corta (de sólo 4 horas) y una alta tasa de repetición de grado.

"Brasil ha logrado la universalidad de la educación, con el 96% de ingresos a la escuela, ahora debe mejorar la calidad", sostuvo Defourny.

Problema económico

Niños pateando una pelota

Expertos dicen que el presupuesto de educación es insuficiente.

Más allá de los problemas estructurales, el representante de la Unesco destacó que una de las principales falencias es la falta de inversión.

Si bien durante el segundo gobierno de Lula se aumentó el presupuesto para Educación del 3,5% al 5% del Producto Interno Bruto (PIB), Defourny afirmó que la cifra aún está lejos de lo que se necesita.

"La Unesco normalmente recomienda dedicar el 6% del PIB a la Educación, pero en casos en donde la materia está relegada, como en Brasil, se necesita invertir el 10%", explicó.

En ese sentido, el especialista comparó el gasto por alumno del país latinoamericano con lo que invierten los países de la Unión Europea: US$1.500 en Brasil, versus US$8.000 en la UE.

Buenas perspectivas

Los problemas educativos no se pueden resolver en pocos años. Necesitan continuidad. A pesar de los avances logrados durante el último gobierno, aún queda mucho por hacer

Vincent Defourny, representante de la Unesco

Pero no todas son malas noticias: como indica el IBGE, en los últimos años aumentó fuertemente el número de adultos que lograron concluir 11 años o más de estudios. Esa cifra se elevó de 28,1% de la población económicamente activa, hace una década, a 47,2% en la actualidad.

"Eso demuestra que la nueva generación posee una mayor escolaridad, justamente lo que espera el mercado de trabajo", apuntó la coordinadora del estudio del IBGE, Ana Lúcia Saboia.

Según Defourny, el gobierno brasileño ha hecho mucho en los últimos tres años para mejorar la situación de la educación en el país, una meta que -según sostiene- comparten tanto Rousseff como José Serra, su principal contrincante en los comicios del próximo 3 de octubre.

No obstante, el representante de la Unesco reconoció que la Educación ha sido "la gran cuenta pendiente" de Lula.

"Los problemas educativos no se pueden resolver en pocos años. Necesitan continuidad. A pesar de los avances logrados durante el último gobierno, aún queda mucho por hacer", concluyó el experto.

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