Última actualización: viernes, 17 de septiembre de 2010 - 08:04 GMT

Un "cafecito socialista" en Caracas

Café Venezuela, en Caracas

Una clave de los precios bajos es utilizar proveedores oficiales.

Frente a la Plaza Bolívar, en el centro de Caracas, hay concurrencia como no se había visto en años. Hace poco abrió allí el "Café Venezuela", que promete platos tradicionales a "precios justos". Y un poco de debate político.

Se trata de la tercera de las cafeterías estatales establecidas en la capital desde marzo de este año, todas manejadas por Comerso, la red de "Comercios Socialistas" que también administra varias areperas (restaurantes especializados en la venta de arepas, una especie de torta de maíz rellena tradicional), una red de hipermercados, concesionarios de vehículos y caucheras, entre otros.

Las otras dos sucursales están también ubicadas en la zona clave de Caracas y son frecuentadas tanto por trabajadores y habitantes de los alrededores como por turistas.

En nuestra visita por la mañana al "Café Venezuela" la mezcla es variada: señoras con niños y bolsas, jóvenes con uniforme de vigilante privado y personas mayores con boina, que pasan el tiempo bajo las sombrillas de las mesas mientras recorren las páginas de alguno de los periódicos oficiales de distribución gratuita.

clic Lea: Venezuela y la "arepa socialista"

La clave del precio

"Esto es a todas horas", dice, tratando de espantar a un par de abejas persistentes, la joven que atiende la caja, frente a la que se forma una fila permanente de gente.

Si se busca un socialismo justo, con igualdad de derechos para todos sus habitantes, todos los cafés, no sólo los del gobierno, deberían contar con los mismos distribuidores

Henry González, dependiente del "Café Venezuela"

A esa hora, los clientes buscan café (grande por 2,5 bolívares –unos US$ 0,58 a tasa de cambio intermedia–, lo que equivale a la mitad del "precio capitalista" de cinco bolívares, según reza en la lista de precios), tortas o pasteles y jugos naturales.

Al mediodía tienen buena acogida las sopas y las ensaladas, también con importantes descuentos.

"La verdad es que me parece caro", se queja una señora que estudia la mencionada lista de precios en la entrada del local. "Pero, claro, ellos son un comercio y tienen que pagar personal, luz, agua", dice.

Sin embargo, en este punto la señora no parece estar en lo correcto. Según le dijo recientemente el encargado del negocio a la prensa local, el establecimiento no paga alquiler (funciona bajo la figura de comodato), ni servicios de luz o agua.

La otra clave de los precios bajos es utilizar proveedores oficiales, como el Fondo para el Desarrollo Agrario Socialista.

"Si se busca un socialismo justo, con igualdad de derechos para todos sus habitantes, todos los cafés, no sólo los del gobierno, deberían contar con los mismos distribuidores", opinó el dependiente Henry González en esa oportunidad.

Un poco de política

Otros encuentran que no hay motivo para comentarios negativos, como no sean los creados por una polarización política de la que ni las barras de cafetería parecen poder escapar.

"Un café y un peazo' (un trozo muy grande) de torta por menos de diez bolívares. ¿Cuándo se había visto esto? Lo que pasa es que la gente es muy mal agradecida y se la pasa criticando a mi comandante", dice, a voz en cuello, una cliente satisfecha.

Lsta de precios en el "Café Venezuela"

El gobierno abrió tres cafeterías estatales en Caracas desde marzo de este año.

"¡Pongan al país a producir!", replica un señor que se va con las manos vacías.

Sentado a poca distancia, un joven que masculla una arepa opina que a nadie le preguntan si simpatiza o no con el gobierno para venderle un café barato en el establecimiento.

"Eso sí, la arepa (que viene envuelta en una servilleta con el logotipo de la arepera socialista) está dura. El relleno está bien, pero le faltó cariño a la masa", comenta.

Dura y todo, el comensal devora su plato y sorbe su café. No sin antes notar –parece que es de fino paladar– que lo hicieron "con leche en polvo".

Acto seguido, pide que le pasen un folleto con las ofertas del hipermercado Bicentenario, que prefiere leer antes que los periódicos oficialistas.

Así, con ese espíritu pragmático, considera que los precios son buenos, el café está bien y el local es acogedor.

BBC navigation

BBC © 2014 El contenido de las páginas externas no es responsabilidad de la BBC.

Para ver esta página tal cual fue diseñada, debe utilizar un navegador de internet actualizado, que tenga habilitado el uso de hojas de estilo en cascada (CSS, por Cascading Stylesheets en inglés). Aunque en el navegador que está utilizando podrá ver el contenido de la página, no será presentado de la mejor forma posible. Por favor, evalúe la posibilidad de actualizar su navegador y/o habilitar el uso de CSS.