Última actualización: martes, 7 de septiembre de 2010 - 10:37 GMT

Fiebre del oro en Perú

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"¡Mira, mira! Ya ha empezado, fíjate lo nerviosos que están", comenta el guía al llegar a un pueblo miserable de casuchas de madera y carpas al costado de la carretera. "Van a ocupar la reserva natural de Tambopata", añade mientras le indica al conductor del 4X4 que frene.

Oro en Perú, en cifras

  • Perú es el sexto productor de oro mundial.
  • La minería ilegal produce 20 toneladas de oro al año en Perú, 16 de ellas en Madre de Dios, generando unos US$600 millones, según cifras oficiales.
  • Entre 40.000 y 100.000 personas trabajan en este negocio multimillonario.

Parece una zona de guerra. Por todos lados hay hombres movilizándose, cruzando la vía a pie, montados en motocicletas rebosando de latas de gasolina o en tractores que usarán para abrir vías en la selva.

Llegamos a Guacamayo, uno de los mayores centros de minería de oro ilegal que existen en Perú, una actividad que amenaza con destruir la región de Madre de Dios en el corazón de la Amazonía peruana, uno de los lugares que albergan la mayor diversidad del planeta.

"Esto es el Lejano Oeste, aquí no hay ley ni presencia del gobierno alguna", le comentó a BBC Mundo antes del viaje Enrique Ortiz, biólogo peruano y cofundador de la Asociación de Conservación de la Cuenca Amazónica.

La unión hace la fuerza

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Tanto la extracción informal de oro como la ausencia del Estado han sido endémicas en estos lares desde hace tiempo. Pero la prospección del preciado metal está beneficiándose de un megaproyecto que no tenía esas intenciones: la construcción de la Transoceánica o Interoceánica, una carretera que une el Pacífico con el Atlántico atravesando Brasil y Perú.

"La carretera está facilitando la inmigración y abarata suministros clave como la gasolina. Al paso que vamos en cien años todo esto se convertirá en una inmensa sabana como el norte de Bolivia y partes de Brasil, ya no tendrás que ir a Arabia Saudita para ver dunas".

Las autoridades estiman que unas 300 personas llegan cada día a esta región desde el empobrecido altiplano, buscando trabajo y la promesa de una vida mejor. Y al menos dos tercios de ellas, según las propias organizaciones del sector, se unen a la minería ilegal, aprovechando que el precio del oro se ha duplicado en tan solo un par de años hasta alcanzar los US$1.200 la onza, impulsado por la crisis económica mundial.

Llegan sin nada y muchos terminan viviendo en poblachos de tiendas de campaña como el que visitamos, llamado Kilómetro 112, al costado de la carretera. Aquí se vende todo lo que puede necesitar un minero: desde motores a diésel para succionar agua y arena donde se esconde el precioso metal, hasta comida y cerveza.

¿Dónde está el oro?

Pero la extracción de oro tiene lugar algunos kilómetros adentro, sitios que son accesibles sólo en motocicleta a través de estrechos senderos en medio de la selva. Después de muchos intentos, conseguí encontrar a alguien dispuesto a guiarme adentro. "Ni se te ocurra sacar la cámara, si la ven nos darán una paliza", comenta el moto-taxista al subirme detrás.

Si el Estado no toma ahora las medidas necesarias, esto va a ser descontrolado, hasta las reservas naturales empiezan a peligrar

Amado Romero, presidente de FEDEMIN

Unos veinte minutos después, atravesando a toda velocidad a través de los árboles, se alcanza a escuchar el rumor de las máquinas. Un giro brusco del manillar y de repente el bosque desaparece, remplazado por un desierto de dunas que se extiende hasta donde alcanza la vista, repleto de miserables poblados de tiendas de campaña recubiertas de plástico azul. Mientras avanzamos, a ambos lados surgen cabezas: son hombres sumergidos hasta el cuello en pozas pestilentes buscando oro.

Guacamayo tiene sólo tres años de vida pero ya hay otros lugares similares aunque más pequeños como Jayave, Delta 1 y Delta 2 que no paran de crecer. En total unas 150.000 hectáreas destruidas y contando.

Líderes mineros reconocen la destrucción provocada por la minería ilegal. Pero aseguran que la minería puede respetar el medioambiente y culpan al gobierno de provocar el problema por no intervenir.

"Centenares se unen cada día a la minería porque comprar un motor chino vale 1.850 soles (US$650), con 7.000 soles (US$2.500) me voy al monte a trabajar con financiación de siete financieras en Madre de Dios", le explica a BBC Mundo Amado Romero, presidente de la Federación de Mineros de Madre de Dios (FEDEMIN).

"Si el Estado no toma ahora las medidas necesarias, esto va a ser descontrolado, hasta las reservas naturales empiezan a peligrar".


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