Última actualización: miércoles, 25 de agosto de 2010 - 21:15 GMT

El sueño de un minero boliviano se convirtió en pesadilla en Chile

Mujer e hija de Carlos Mamani y cónsul de Bolivia en Santiago

La mujer de Carlos Mamani recibió la oferta de regresar a Bolivia por parte del Cónsul del país en Santiago.

Hace tres años, Carlos Mamani se fue de su natal Bolivia rumbo al norte de Chile con el sueño de conseguir trabajo y establecerse económicamente.

Allá no sólo consiguió empleos temporales, sino también una familia. Se casó con Verónica Quispe y con ella tuvo una hija que ahora tiene un año y medio de vida.

Todo iba relativamente bien hasta hace 20 días, cuando el sueño de Carlos se convirtió en una pesadilla porque, junto a otros 32 mineros chilenos, quedó atrapado en una mina de cobre del desierto de Atacama.

Carlos Mamani tiene 24 años y es el octavo de una familia compuesta por diez hermanos. Nació en la provincia Gualberto Villarroel de La Paz, en una comunidad de Chojña,que se sitúa a unas cuatro horas de viaje desde la sede del gobierno de Bolivia.

La familia vivía de sembrar y cosechar papa, avena y otros productos, además de criar algunos animales como vacas y ovejas.

En su comunidad, Carlos estudió la primaria y la secundaria hasta lograr el bachillerato. Luego se marchó a Cochabamba para cumplir con el servicio militar obligatorio.

No había trabajo en Bolivia

Su hermano Roberto, un policía de seguridad física radicado en La Paz, le cuenta a BBC Mundo que Carlos, "después de hacer el cuartel, no pudo encontrar trabajo y por eso se fue a Chile".

Carlos Mamani

El deseo de una vida mejor lo llevó a Chile.

Carlos les contaba a sus hermanos que en Chile le iba "bien no más, aunque todo cuesta caro y así como se gana se gasta".

Tenía empleos temporales como cosechador de uva, pero cuando ocurrió el accidente de Copiapó, llevaba sólo una semana trabajando en esa mina.

Verónica Quispe, la esposa de Carlos, en contacto con BBC Mundo, expresa una mezcla de sentimientos que van desde la felicidad por saber que Carlos está vivo, hasta el desconcierto por no saber qué pasará con su futuro.

"Tengo una wawa (bebé) y él (Carlos) es quien me mantiene (económicamente). Yo no trabajo, por eso pido ayuda", dice Verónica, quien ahora recibe el apoyo de Luis Mamani, otro de los hermanos de Carlos, quien se trasladó hasta Copiapó cuando supo del accidente minero.

En el campamento Esperanza

Familiares de Carlos Mamani

Los familiares de Carlos Mamani llevan semanas en el campamento Esperanza.

Verónica ha recibido la visita del cónsul boliviano en Chile, Walker San Miguel, quien le habría ofrecido la posibilidad de retornar a Bolivia.

Sin embargo, ella dice que no tomará ninguna decisión hasta que su esposo sea rescatado de la mina, lo que podría tomar más de tres meses.

Entre tanto, Verónica y su hija se instalaron en el campamento Esperanza, junto a las familias de los otros mineros que esperan ansiosos el retorno de sus seres queridos, que están 700 metros bajo tierra, pero vivos y esperanzados de volver a ver la luz del sol.

Verónica dice que "estaba de pena, pero ahora estoy alegre de saber que está vivo" y por eso pide a los bolivianos que le apoyen con "oraciones, fé y esperanza" para lograr el rescate de Carlos.

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