Hernando Salazar
Bogotá
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Juan Manuel Santos llevaba cinco días desactivando exitosamente "bombas" desde que asumió la presidencia de Colombia, pero al sexto estallaron 50 kilos de explosivos en Bogotá que no dejaron víctimas fatales, pero sí produjeron mucho miedo y eclipsaron los logros del nuevo mandatario.
Todo parecía fríamente calculado, no solo por la hora del estallido, 05:27 de la madrugada, sino también por el sitio, frente a las instalaciones de la cadena radial más grande del país, Caracol, de propiedad del grupo español Prisa.

Muchos creen que la bomba fue puesta para intimidar a Santos.
La explosión, que produjo daños en más de mil edificaciones, indica que alguien quiere "aguarle la fiesta" al nuevo presidente, sucesor de Álvaro Uribe, quien no pudo aspirar a un tercer mandato.
Santos, quien estaba marcando diferencias con el anterior gobierno, ha logrado en pocos días desactivar otras "bombas", como las tensiones con Venezuela y Ecuador, y con las altas cortes de justicia.
La bomba estalló en momentos en que la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), le ha planteado a Santos dialogar y después de que éste dijera que no le ha puesto llave a una salida negociada al viejo conflicto armado.
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Las FARC, por supuesto, hacen parte de la lista de sospechosos de siempre, luego de que otro carro bomba fue desactivado en Neiva y atribuido a ese grupo.
Pero en el listado también están, entre otros, los narcotraficantes y los paramilitares, que siguen teniendo poder de intimidación.
Sin embargo, el mandatario colombiano fue categórico al indicar que este atentado no cambia la política del gobierno frente a la violencia.
"El terrorismo lo vamos a seguir combatiendo con todo lo que tenemos a nuestro alcance (...) la seguridad democrática no va a bajar la guardia un solo milímetro", dijo Santos.
Las hipótesis están a la orden del día y circulan por las redes sociales.
En Twitter, el ex candidato presidencial del Partido Verde, Antanas Mockus, dijo que "la acción de poner en riesgo lo sagrado de la vida destruye o intenta destruir la posibilidad de conversación".
Otro ex candidato, el izquierdista Gustavo Petro, pide que los colombianos no se dejen manipular pues de lo contrario "seguirán poniendo bombas" y pide que el país exija "la verdad en la investigación".
"Me atrevo a afirmar que la bomba tiene un claro objetivo: llevar al actual gobierno a la postura del anterior", declaró Petro.
Aún no se sabe quién o quiénes son los responsables del atentado y ningún grupo se lo ha atribuido.
De lo que no cabe la menor duda es que la bomba de este jueves le recordó al mundo que Colombia todavía tiene muchos conflictos por resolver.
Para las próximas horas se anuncias marchas y manifestaciones frente a la sede de Caracol para rechazar el atentado y solidarizarse con la libertad de prensa como bastión de una democracia.
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