
Armados con arcos y flechas, los indígenas exigen indemnización.
Indígenas que este domingo ocuparon las obras de una central hidroeléctrica para protestar por la construcción de la planta en lo que consideran un terreno sagrado liberaron a los trabajadores del sitio, según informaron las autoridades.
El domingo, unos 300 indígenas de ocho grupos étnicos de la Amazonía tomaron el sitio en el estado de Mato Grosso.
En principio confinaron a unos 100 obreros a sus barracones. Luego los liberaron y mantuvieron retenidos tan solo a cinco, que finalmente también han podido salir, según confirmó a la agencia de noticias EFE un portavoz de la Fundación Nacional del Indio (FUNAI).
Armados con arcos y flechas, el grupo decidió ocupar la central de Dardanelos, en la ciudad de Aripuana porque, aseguran, está sobre el terreno de un cementerio sagrado.
Los indígenas, que ya sin retenidos mantienen ocupada la instalación, exigen una indemnización por parte de la compañía responsable de la obra.
La planta hidroeléctrica que se construye en el río Aripuana debe comenzar sus operaciones para enero del 2011.
Este sitio se encuentra a 30km de nuestra reserva y su construcción ha causado gran impacto social y cultural en nuestra comunidad, eso sin mencionar el daño ecológico.
Aledeci Arara, líder tribal
El coordinador de la FUNAI de Juina, Antonio Carlos Ferreira, aseguró que "ellos no quieren dinero en mano", sino que "lo que quieren es un programa de sostenibilidad que compense la pérdida que ha supuesto para ellos ese lugar arqueológico".
También demandan mayor financiamiento del gobierno para la educación y la salud.
"Este sitio se encuentra a 30 kilómetros de nuestra reserva y su construcción ha causado gran impacto social y cultural en nuestra comunidad, eso sin mencionar el daño ecológico", dijo el líder tribal Aledeci Arara, al portal de noticias G1.
Paulo Rogerio Novaes, gerente de la planta perteneciente a la empresa Aguas da Pedra, dijo que la protesta indígena tenía que ver con la mejora en sus condiciones de vida, algo que el gobierno debería atender.
"Nuestra compañía nunca ha rehusado hacer algo por la comunidad; sólo estamos esperando por un estudio de FUNAI, para que sugiera qué debemos hacer", señaló refiriéndose a la agencia estatal para asuntos indígenas.
Cerca del 80% de la energía de Brasil se produce en sus hidroeléctricas y el gobierno ha estado presionando para que se construyan nuevas plantas.
Sin embargo, los planes gubernamentales se enfrentan a la oposición de grupos ecologistas y poblaciones indígenas, como explica el corresponsal de la BBC en Brasil Gary Duffy.
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