Última actualización: martes, 6 de julio de 2010 - 05:05 GMT

El huracán Alex se fue pero Monterrey sigue sufriéndolo

Reparto de agua en Santa Catarina, localidad vecina a Monterrey

Las autoridades organizaron repartos de agua en las zonas afectadas.

No hubo calma después de la tormenta. Cuatro días después del paso del huracán Alex por el norteño estado mexicano de Nuevo León, más de 160.000 personas subsisten sin agua potable en Monterrey.

Además, sigue aumentando el número de muertos: a medida que se retiran los escombros y bajan las aguas de los ríos afloran cuerpos de desaparecidos. La Dirección de Protección Civil del estado neoleonés le confirmó a BBC Mundo que hasta ahora hay 10 víctimas fatales, pero no descartan que esa cifra pueda aumentar en las próximas horas.

Las compras de pánico en los supermercados y la especulación con garrafones de agua son algunas de las consecuencias de Alex. Los medios locales informan que las botellas están vendiéndose por más de tres veces su valor normal. Y eso donde aún quedan. En muchos establecimientos los garrafones están agotados.

Mientras, las autoridades trabajan para tratar de restablecer el abastecimiento de agua, pero el director general del Servicio de Agua y Drenaje de Monterrey, Emilio Rangel, lamentó que los daños provocados por Alex fueran de "magnitudes inesperadas".

Consecuencias económicas

Otro problema clave al que se enfrentan los regiomontanos son los graves daños a las avenidas y calles de la ciudad. El alcalde de Monterrey, Fernando Larrazabal Bretón, dijo que podría tomar hasta tres meses rehabilitar las vías principales de la capital de Nuevo León.

Monterrey quedó colapsada por el fenómeno más fuerte de su historia

Rodrigo Medina, gobernador de Nuevo León

Las autoridades temen además un potencial problema de desabastecimiento, que podría tener importantes consecuencias económicas para la ciudad.

Por otro lado, ante los daños a los centros educativos, el gobierno dio por concluido el ciclo escolar.

Alex había dejado ya 12 muertos en Centroamérica cuando tocó tierra en México la semana pasada. Aunque se debilitó a su paso por la península de Yucatán cobró fuerza después mientras avanzaba hacia el norte del país.

Fue en los estados de Tamaulipas y Nuevo León donde causó mayores estragos, sobre todo el viernes en Monterrey, una ciudad de 3,8 millones de habitantes que quedó "colapsada por el fenómeno más fuerte de su historia", en palabras del propio gobernador neoleonés Rodrigo Medina.

Las lluvias ocasionaron el desbordamiento de ríos, destruyeron carreteras y casas y arrastraron decenas de automóviles.

Los medios locales reportan que las pérdidas materiales que el huracán Alex dejó en Nuevo León rondan los US$ 800 millones.

Peligro de infecciones

En muchos de los lugares donde sí tienen agua corriente, ésta está sucia y embarrada o contiene restos sólidos en suspensión.

Autopista destrozada en Monterrey

Los medios locales calculan que las pérdidas materiales rondan los US$800 millones.

Por eso, la Secretaría de Salud de Nuevo León anunció el lunes que distribuirían durante los próximos días unos 100.000 frascos de desinfectante de agua y alimentos, para tratar de paliar la propagación de enfermedades gastrointestinales.

El Secretario de Salud del estado, Jesús Zacarías Villarreal Pérez, dijo que el riesgo a corto plazo es el dengue y subrayó la importancia de poner desinfectante en cualquier contenedor que se utilice y de filtrar y hervir el agua que sea para consumo humano.

Entre tanto, las autoridades locales trabajan para restablecer las vías de comunicación cortadas a causa de las inundaciones.

Varias carreteras y puentes quedaron gravemente dañados por el torrente de agua.

Los diputados federales de Nuevo León están tratando de agilizar el acceso a los recursos del Fondo Nacional de Desastres Naturales (Fonden) de México.

Riesgo con"Bonnie'"

Una nueva amenaza meteorológica pesa sobre Nuevo León y Tamaulipas.

La de esta semana podría llamarse "Bonnie" y por el momento parece formarse en el Caribe, frente a las costas de Nicaragua.

Según el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos, con base en Miami, hay una "gran probabilidad" de que ese sistema meteorológico se convierta en la segunda tormenta tropical de esta temporada de huracanes en el Atlántico.

Los expertos temen que pueda seguir la misma trayectoria que su antecesor, dado que las condiciones meteorológicas en la región son similares a las de la semana pasada.

Las próximas 48 horas serán clave para determinar si efectivamente esa amenaza se transforma en una realidad, informó el Centro Nacional de Huracanes.

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