Última actualización: lunes, 17 de mayo de 2010 - 18:25 GMT

Europa y América Latina: una cumbre de dudas

Cancilleres de los países que participan en la VI Cumbre Unión Europea-América Latina y el Caribe

América Latina llega dividida a la cumbre y Europa, acuciada por la crisis económica.

Europa y América Latina celebran el martes en Madrid una cumbre para relanzar sus alicaídas relaciones, pero una antesala de crisis y amenazas sugiere que pocas cosas cambiarán en la práctica, según analistas.

Mientras que los presidentes latinoamericanos llegan divididos a la reunión y sin un consenso sobre cómo tratar con Europa, los líderes europeos están acuciados por una crisis financiera que consume sus energías.

Los países de la Unión Europea (UE) exhibieron además discrepancias importantes sobre la conveniencia de reanudar las negociaciones comerciales con el Mercosur, uno de los pilares de la cumbre madrileña.

Está previsto que Colombia y Perú firmen en Madrid acuerdos comerciales con la UE y que América Central pueda alcanzar un pacto de asociación con el bloque europeo.

Ni América Latina ni Europa tienen demasiado claro respectivamente qué es lo que esperan de la otra parte y esto hace que el rumbo a veces quede cuestionado

Carlos Malamud, experto en América Latina del Real Instituto Elcano

Pero aún si se dieran esos pasos, analistas independientes creen difícil que la cumbre marque "un antes y un después en las relaciones entre la UE y América Latina", como prometió la semana pasada la vicepresidenta primera del gobierno español, María Teresa Fernández de la Vega.

"Falta claridad en cuanto a las propuestas", evaluó Carlos Malamud, experto en América Latina del Real Instituto Elcano, con sede en Madrid.

"Ni América Latina ni Europa tienen demasiado claro respectivamente qué es lo que esperan de la otra parte y esto hace que el rumbo a veces quede cuestionado", le dijo Malamud a BBC Mundo.

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"Asociación estratégica"

La cumbre de Madrid se celebrará oficialmente el martes y estará precedida y seguida de reuniones entre Europa y distintos países o sub-regiones de América Latina y el Caribe.

El objetivo es fortalecer la "asociación estratégica" que ambas regiones anunciaron a fines de los años 90, pese a que sus lazos se han aletargado desde entonces.

España espera que la reunión sea su gran momento de la presidencia semestral que ejerce de la UE, después de que una cumbre prevista con Estados Unidos se suspendiera por la ausencia del presidente Barack Obama.

América Latina no se presenta de manera unida en este encuentro

Georges Couffignal, director del Instituto de Altos Estudios de América Latina en la Universidad de la Sorbona, en París

Sin embargo, confirmar la asistencia de los líderes latinoamericanos también resultó difícil para España.

Brasil, Venezuela y sus socios regionales amenazaron con boicotear el encuentro si participaba el presidente hondureño Porfirio Lobo, cuya legitimidad rechazan porque fue electo tras el golpe de Estado que derrocó a Manuel Zelaya.

Finalmente, Lobo acordó con España acudir sólo a la firma del eventual acuerdo entre América Central y la UE para desactivar el boicot.

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Pero de todos modos el presidente venezolano Hugo Chávez anunció que, por problemas de agenda, faltará a la reunión, al igual que su par cubano Raúl Castro y el uruguayo José Mujica, que adujo razones de salud.

Todo esto sugirió una falta de interés de algunos presidentes latinoamericanos por la cumbre de Madrid y también volvió a mostrar las fisuras políticas que exhibe la región.

"América Latina no se presenta de manera unida en este encuentro", dijo Georges Couffignal, director del Instituto de Altos Estudios de América Latina en la Universidad de la Sorbona, en París.

La crisis y el agro

José Luis Rodríguez Zapatero, presidente del gobierno español

Está previsto que Colombia y Perú firmen en Madrid acuerdos comerciales con la UE.

Sin embargo, Europa también tiene dificultades para asistir a la cumbre de Madrid como un bloque sólido y con una estrategia común.

La crisis financiera que azota al continente y la pérdida de valor del euro, que este lunes cotizó a su nivel más bajo en cuatro años, demuestran que América Latina esta lejos de las prioridades europeas, dijo Couffignal.

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A eso se suma el rechazo manifestado por Francia y otros nueve países de la UE a la decisión de reanudar las negociaciones comerciales con el Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay), estancadas desde 2004.

El temor de esas naciones europeas es que un eventual acuerdo con el bloque sudamericano perjudique al sector agrícola y agrave la crisis económica y social en el continente.

Eso a pesar de que el presidente de la Comisión Europea (CE), José Manuel Durao Barroso, asegura que el incremento del comercio con un acuerdo Mercosur-UE daría ganancias a ambas regiones por US$4.500 millones.

La división europea sobre las negociaciones con el Mercosur quedó expuesta en Bruselas este lunes en un encuentro de ministros de Agricultura del bloque donde varios asistentes cuestionaron la iniciativa de la CE.

"Mínimo común denominador"

Es el mínimo común denominador, las cosas reducidas a los temas que no ponen ninguna dificultad en las relaciones

Georges Couffignal, director del Instituto de Altos Estudios de América Latina en la Universidad de la Sorbona, en París

Está previsto que en la cumbre de Madrid se aprueben dos documentos: una declaración política que contenga referencias a temas varios (desde las relaciones entre ambas regiones hasta la tecnología) y un plan de acción conjunta.

"Es el mínimo común denominador, las cosas reducidas a los temas que no ponen ninguna dificultad en las relaciones", opinó Couffignal.

Pero en las discusiones pueden surgir nuevas discrepancias por temas como el golpe de Honduras o la situación de los derechos humanos en Cuba, que quizás sea evocada por algún gobierno europeo.

La idea de construir una alianza estratégica entre la UE y América Latina supone tener al menos estrategias convergentes y posturas homogéneas en temas claves como la democracia o el comercio.

Pero según Malamud, ese consenso básico está en duda incluso por los reparos que algunos gobiernos latinoamericanos tienen sobre los valores comunes que supuestamente comparten con Europa y Occidente en general.

"Esto dificulta enormemente avanzar en la construcción de una alianza estratégica", aseguró.

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