Alberto Nájar
BBC Mundo, México
Para reproducir este material debe tener activado Java Script, así como tener instalada la última versión de Flash Player.
Una tarde la familia Zaragoza Reyes recibió la orden: debían quemar cobertores, sábanas, utensilios de cocina, ropa y comida porque las autoridades sanitarias de México dijeron que estaban infectados por el virus que causa la gripe porcina (H1N1).
Durante 40 días, los integrantes de la familia -36 personas- permanecieron dentro de su casa, construida en la ladera de una cañada al poniente de Ciudad de México. Sobrevivieron con alimentos que los vecinos dejaban a la puerta de la vivienda.

Las autoridades reconocieron el error de recomendar el uso de mascarillas.
Era mayo de 2009. Días antes, el gobierno mexicano había decretado una emergencia nacional –la primera en la historia reciente del país- por el surgimiento de un nuevo tipo de virus de influenza que ataca sobre todo a jóvenes adultos.
La familia Zaragoza Reyes era un ejemplo. Dos de sus miembros, Viviana, de 23 años, y Pedro, de 22, habían muerto por una enfermedad que comenzó como una gripe y se agravó fatalmente en pocos días.
"Fue todo muy rápido, Viviana en la mañana estaba bien y por la noche ya había muerto", le dice a BBC Mundo Mariano Zaragoza, hermano de la víctima.
El virus fue identificado como H1N1. México fue el primer país en informar de su existencia, anuncio que puso en alerta a gobiernos y personas en el resto del mundo.
Desde entonces, la gripe porcina ha causado la muerte de 1.200 personas y el contagio comprobado en otras 74.000 en México, según cifras oficiales.

Uno de los sectores peor golpeados fue el turismo.
El gobierno calcula que las pérdidas económicas suman más de US$4.000 millones, fundamentalmente en el sector turismo.
Pero el mayor costo fue la imagen de México, en particular por las medidas sanitarias que se adoptaron para contener la enfermedad, según ha reconocido el ministro de Salud, José Ángel Córdova.
Y es que en esos días las clases fueron suspendidas en todo el país, igual que las actividades públicas y de comercio en las principales ciudades. Los destinos turísticos quedaron paralizados.
Un año después del inicio de la epidemia, varias autoridades reconocen que se equivocaron en algunas decisiones, como "promover el uso de cubrebocas para evitar el contagio", le dice a BBC Mundo Armando Ahued, secretario de salud del Gobierno del Distrito Federal en Ciudad de México.
Las autoridades mexicanas esperaban desde 2005 una epidemia de enfermedades respiratorias, sobre todo por el avance de la gripe aviar, le explica a BBC Mundo Francisco Navarro, director del Hospital General de México, uno de los más grandes del país.
De hecho, se había preparado un plan de contingencia epidemiológica. Pero la gripe porcina las tomó por sorpresa: Navarro reconoce que no era el virus esperado.

Mariano Zaragoza perdió su empleo después de contraer la gripe.
"Había mucha incertidumbre, yo mismo no sabía lo que pasaba, sobre todo al ver tanta gente joven que moría", recuerda.
Las clínicas del país estaban llenas de pacientes con problemas respiratorios. Algunos pasillos fueron habilitados como áreas de terapia intensiva.
También hubo dificultades para abastecer a los hospitales públicos con el medicamento antiviral Osealtamivir.
La familia Zaragoza Reyes, por ejemplo, buscó durante varios días en internet una dosis del fármaco, que finalmente encontró en Acapulco, en el estado de Guerrero, a 500 kilómetros de Ciudad de México.
A pesar de las problemas, los especialistas aseguran que la pandemia ha dejado algunas enseñanzas.
"Una lección es que, por primera vez, debemos tomar estos temas en el nivel global", le dice a BBC Mundo Mario Fuentes, director del independiente Centro de Estudios e Investigación en Desarrollo y Asistencia Social (CEIDAS).
clic Opine: ¿quién ganó con la gripe porcina?
Doce meses después, las autoridades mexicanas aún esperan una compensación de la comunidad internacional, sobre todo por las consecuencias de haber anunciado primero el surgimiento de la gripe porcina.
Por ejemplo, el secretario Ahued afirma que el costo económico fue "muy alto" para el país.
Pero el impacto de la pandemia no se mide sólo en dinero. Y un ejemplo es Mariano Zaragoza.
Durante casi tres semanas, permaneció hospitalizado en estado grave y cuando salió de la clínica supo que había perdido su empleo. Y no sólo eso, porque desde entonces sus pulmones no volvieron a ser los de antes.
Su hermana Magdalena lo explica: "Si alguien de la familia tiene gripe, él se siente muy mal. Y no puede levantar cosas pesadas, imagínese, él repara automóviles. En eso no volverá a trabajar".
BBC © 2012 El contenido de las páginas externas no es responsabilidad de la BBC.
Para ver esta página tal cual fue diseñada, debe utilizar un navegador de internet actualizado, que tenga habilitado el uso de hojas de estilo en cascada (CSS, por Cascading Stylesheets en inglés). Aunque en el navegador que está utilizando podrá ver el contenido de la página, no será presentado de la mejor forma posible. Por favor, evalúe la posibilidad de actualizar su navegador y/o habilitar el uso de CSS.