Última actualización: miércoles, 11 de noviembre de 2009 - 00:49 GMT

La encrucijada del ELN

Guerrilleros del ELN

El ELN ha hecho alianzas con narcotraficantes en varias zonas del país, según expertos.

Tras varios meses de permanecer con bajo perfil, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) el segundo grupo insurgente más grande de Colombia, ha vuelto a los titulares, en medio de una gran encrucijada sobre su futuro.

Todo se debió a la fuga de Gustavo Aníbal Giraldo, alias Pablito, uno de los líderes militares de esta guerrilla, rescatado a comienzos de octubre pasado por un comando armado, cuando era trasladado del aeropuerto al centro de la ciudad oriental de Arauca, a donde había sido trasladado.

El hecho demostró que el ELN, luego de 45 años de existencia y pese a los golpes que ha recibido, sigue vigente. El grupo, que hoy tiene unos 2.500 hombres y mujeres en armas, continúa haciendo presencia en las fronteras con Venezuela y Ecuador, y en otras zonas de este país andino.

Expertos consultados por BBC Mundo, así como las autoridades colombianas, sostienen que el ELN ha hecho alianzas con narcotraficantes en varias zonas del país, entre ellas el oriente y el sur, y que esto le garantiza importantes ingresos económicos.

Sin embargo, más allá del gol que se anotó el ELN con el rescate de "Pablito", es claro que ese grupo tiene un gran dilema por resolver.

Salida política

Es una encrucijada tremenda. El ELN es una organización en armas que ya no cree en las armas, pero que tampoco está dispuesta a dejarlas a cambio de nada

Luis Eduardo Celis, un asesor de la organización Nuevo Arco Iris

"Es una encrucijada tremenda. El ELN es una organización en armas que ya no cree en las armas, pero que tampoco está dispuesta a dejarlas a cambio de nada", le dice a BBC Mundo Luis Eduardo Celis, un asesor de la organización Nuevo Arco Iris.

Celis conoce al ELN y sostiene que el grupo ha estado pensando en una salida política desde hace algún tiempo, pese a que no la haya concretado con el gobierno de Álvaro Uribe.

Por eso, parte de su problema a resolver es qué hacer de cara al nuevo gobierno que debería elegirse en mayo próximo, a no ser que Uribe sea reelegido por segunda vez.

Desde otro ángulo, Carlos Eduardo Jaramillo, quien fue consejero presidencial de paz a comienzos de los años 90, sostiene que, pese a que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) concentran buena parte de la atención, no hay que menospreciar al ELN.

"Algún teórico del siglo XIX sostenía que el éxito de una guerrilla es existir y el ELN existe", declara Jaramillo a BBC Mundo.

"Fuerza militar"

En los primeros nueve meses de 2009 el gobierno colombiano le atribuyó al ELN la autoría de seis masacres y 12 secuestros.

Es una existencia distinta a la de las FARC, que siguen siendo más activas militarmente y que tienen por lo menos tres veces más poder militar.

"El ELN, sin embargo, sigue teniendo fuerza militar en por lo menos ocho regiones del país. Aunque su cúpula sea consciente de que la salida es política, no quiere ‘feriarse’, pese a que sabe que tampoco puede pedir demasiado en una mesa de negociación", concluye Celis.

Ahí radica, pues, la encrucijada de este grupo del que hizo parte el famoso cura guerrillero Camilo Torres, muerto a finales de los años 60.

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