Última actualización: martes, 15 de septiembre de 2009 - 05:02 GMT

Cuba: se desvanece "un nuevo comienzo"

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Con la firma que da continuidad al embargo económico de Estados Unidos contra Cuba, el presidente Barack Obama se suma a la política seguida por los gobiernos que lo precedieron en la Casa Blanca desde hace casi medio siglo.

Es una política nacida en los años 60 “para privar a Cuba de dinero y suministros, para reducirle sus recursos financieros y los salarios reales, provocar el hambre, la desesperación y el derrocamiento del Gobierno”, según expresan los documentos oficiales de EE.UU. de la época.

En la práctica nada hubiera cambiado si el presidente se hubiese negado a ratificar la medida porque solo el Congreso puede eliminar esa ley.

Sin embargo, firmar fue un gesto simbólico que marca la continuidad del enfrentamiento bilateral.

Las esperanzas que despertaron en muchos cubanos las promesas de Obama de “un nuevo comienzo” con Cuba se empiezan a desvanecer. Mientras en La Habana, el gobierno no hace el menor comentario público sobre el tema.

¿Embargo o Bloqueo?

El embargo económico es considerado en Cuba un “bloqueo”, dado que las restricciones aplicadas se extienden más allá de las relaciones bilaterales, castigando a empresas de terceros países, desde mineras canadienses hasta bancos australianos.

 La bandera cubana ondea en La Habana (Foto Raquel Roque)

Obama se sumó a la política hacia Cuba seguida por las administraciones anteriores en EE.UU.

Durante los primeros años de la revolución, la negativa a vender piezas de repuesto obligó a La Habana a cambiar toda la infraestructura productiva –mayoritariamente de origen estadounidense- desde los autobuses hasta los centrales azucareros.

Hasta el día de hoy Washington impide que la economía cubana reciba créditos “blandos” de los organismos internacionales, bloquea entre otros el acceso al Banco Interamericano para el Desarrollo y al Fondo Monetario Internacional.

También se prohibe comprar productos cubanos. No sólo le cierra su mercado al ron o los habanos sino que además un equipo que tenga una pieza parcialmente fabricada con níquel cubano no puede entrar a EE.UU.

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La palanca de Obama

Después del atentado a las Torres Gemelas las relaciones bilaterales tuvieron un mínimo acercamiento.

Tatiana Betancourt  (Foto Raquel Roque)

“Me ha dolido, no me lo esperaba” expresó la oficinista Tatiana Betancourt.

La Habana se solidarizó inmediatamente ofreciendo incluso sus aeropuertos. Unos meses después Washington ofreció vender alimentos a Cuba.

Desde ese día La Habana ha importado alrededor de US$1.400 millones, desde cebollas hasta ganado en pie. Sin embargo, se mantiene la prohibición de exportar productos cubanos a EE.UU. y las formas de pago son al contado y por adelantado.

Durante el gobierno de Obama las cosas no han mejorado, de hecho las estadísticas dicen que creció el número de empresas sancionadas por violar el embargo, al punto de que la Philips acaba de ser multada por vender equipos médicos a Cuba.

El presidente Obama cree que el embargo proporciona "una palanca para poner al régimen ante una opción clara: si das pasos importantes hacia la democracia, empezando por liberar a todos los presos políticos, nosotros daremos pasos para empezar a normalizar las relaciones".

“Decepcionante”

El gobierno cubano optó por el silencio. A pesar de nuestras repetidas solicitudes, las autoridades no nos concedieron entrevistas con ningún funcionario ni académico. El noticiero nacional de la TV no mencionó el tema.

Manuel Cuesta Morua

Para la oposición moderada la acción de Obama resultó decepcionante.

La población cubana parece desencantada. “Me ha dolido, no me lo esperaba”, expresó la oficinista Tatiana Betancourt, mientras que la ama de casa, Blanca Leiva, afirmó que “el pueblo de Cuba esperaba otra cosa de él pero nada ha mejorado”.

La disidente de derecha Marta Beatriz Roque optó por no definirse. “Un día los americanos quieren hablar con el gobierno cubano y otro día no. Y aquí lo mismo defienden a Obama que lo atacan. Yo solo miro para el bloqueo interno que tenemos”.

“Es decepcionante”, dijo a BBC Mundo Manuel Cuesta, opositor socialdemócrata y agregó que “no me parece una buena cosa, no es un paso que vaya en la dirección de demostrar que hay la intención de tener un nuevo comienzo con Cuba”.

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