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El luto de informar

Hilary Bishop | 2008-11-25, 16:20

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Esta semana quisimos invitar a este espacio a Richard Sambrook, el director de los servicios internacionales de la BBC, para que comparta con nosotros su postura sobre los riesgos de trabajar como periodista en muchas partes del mundo. Sambrook también dirige el Instituto Internacional de Seguridad de la Prensa, que se encarga de apoyar y desarrollar programas de seguridad para todos los trabajadores de los medios de comunicación.

Hace poco más de una semana el periodista mexicano Armando Rodríguez subía a su automóvil a las ocho de la mañana, cuando alguien se le aproximó y le disparó ocho veces. Su pequeña hija, Ximena, se encontraba con él y resultó ilesa. Una semana antes, Rodríguez, que cubría temas relacionados con crimen y tráfico de drogas, había recibido un mensaje de texto advirtiéndole "que le bajara". Fue el quinto periodista asesinado en México en este año y el número 20 desde el año 2000.

El mismo día, un reportero ruso que cubría temas ambientales, Mikhail Beketov, fue encontrado inconciente, severamente golpeado y sangrando, afuera de su apartamento al noroeste de Moscú. Su estado de salud aún es crítico. Había publicado artículos criticando la labor ambiental del gobierno local y el año anterior también había recibido una "advertencia" cuando su auto fue incendiado.

El día siguiente, dos periodistas -un japonés y otro afgano- fueron atacados a tiros en Peshawar, en el noroeste de Pakistán. Ambos sobrevivieron, pero uno de ellos fue gravemente herido.

Me gustaría decir que se trata de incidentes aislados. En junio la BBC perdió a dos periodistas locales. Ambos fueron asesinados en el mismo fin de semana. Nasteh Dahir Faraah fue abatido a tiros en Somalia y el día siguiente Abdul Samad Rohani murió por los disparos que recibió en Lashkargah, Afganistán.

Estos eventos nos recuerdan a todos los peligros que conlleva informar desde algunas de las regiones más inestables del planeta y los profundos sacrificios que los reporteros y sus familias tienen que realizar para contar estas historias al mundo.

América Latina ocupa un lugar destacado en la lista de los lugares más peligrosos para el ejercicio periodístico. Colombia es el tercer país, detrás de Irak y Rusia, con mayor número de periodistas muertos. México y Brasil siguen sus pasos de cerca. Y con la penetración del narcotráfico en el norte de la región, México está atestiguando un drástico incremento en estos ataques.

Cuando el Instituto Internacional para la Seguridad de la Prensa (INSI, por sus siglas en inglés) abrió una investigación sobre los asesinatos de periodistas el año pasado, escuchamos muchas historias de intimidación, violaciones y crímenes contadas por colegas latinoamericanos tratando de investigar actividades criminales, tráfico de drogas y corrupción. Una periodista colombiana le dijo al Instituto que había sido secuestrada, torturada y violada en el año 2000 porque se había "inmiscuido" en los asuntos de funcionarios muy importantes de la policía.

Las agencias de seguridad nacional, aseguró la periodista, "saben muy bien" quienes eran los responsables, pero nadie hizo nada. En 2003 la volvieron a secuestrar -esta vez las FARC- cuando realizaba investigaciones en un área de conflicto.

Sin amedrentarse, continúa informando sobre los paramilitares. Ahora trabaja con guardaespaldas y se transporta en un vehículo blindado. Le comentó al INSI que cientos de periodistas en Colombia trabajan con miedo. "Viven en medio de la línea de fuego entre las guerrillas, los paramilitares, los narcotraficantes de droga, y funcionarios de seguridad que aprovechan sus uniformes para intimidar". También relató cómo, en los últimos 10 años, más de 50 periodistas huyeron de su casa, y como el gobierno -según ella- permitió su huida como la salida más sencilla a un problema bochornoso.

Esta ha sido la década más fatídica para los periodistas. La cifra de periodistas y empleados de medios que perdieron la vida en conflictos o fueron asesinados por la gente que investigaban, ha aumentado significativamente, desde 70 en 2002 hasta 173, tanto en 2006 como en 2007.

Las cifras de 2008 parecen más esperanzadoras. Todavía muy altas, pero significativamente más bajas que en los dos años previos.

Los últimos datos (11 de noviembre) del Instituto Internacional para la Seguridad de la Prensa -una coalición de organizaciones de noticias, grupos de apoyo a los periodistas e individuos dedicados exclusivamente a la seguridad de personal de medios trabajando en zonas de conflicto- muestran que este año 75 periodistas han perdido la vida.

Un análisis elaborado por Nick Mosdell y Janet Harris, de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Cardiff, con base en las cifras de 2008, sugiere algunas razones por las que los números han disminuido. Irak continúa siendo el país más peligroso para ejercer el periodismo, pero el número de muertes se ha reducido tanto en las cifras totales como en proporción al número de muertes en el mundo.

250breathing.jpgNo hay duda de que esto se debe parcialmente a la relativa reducción de los insurgentes y al trabajo del gobierno iraquí y de las empresas de medios por proteger a los periodistas. Pero de los 15 periodistas que han perdido este año la vida en Irak, todos eran iraquíes. Eso resalta cuánto del trabajo informativo en el terreno es realizado por periodistas locales para los medios internacionales.

Y el terrible número de muertes en Georgia -en donde cinco periodistas murieron en cinco días de combate- muestra que a pesar de las bajas causadas en la guerra de Irak, se ha avanzado poco a nivel global en los esfuerzos para lograr que informar desde zonas de guerra sea menos arriesgado para los periodistas independientes.

El análisis también muestra que no ha habido ningún tipo de progreso en lidiar con el creciente problema de la impunidad. De los 54 casos en donde los periodistas fueron asesinados mientras trabajaban -en los primeros ocho meses del año-, sólo uno de ellos fue llevado a la justicia.

Éste es un tema significativo tanto para los que informan desde zonas en conflicto como para quienes investigan al crimen organizado. En 2008, como en años anteriores, la mayoría de los muertos no eran corresponsales de guerra o internacionales, sino periodistas locales cubriendo temas de política, corrupción y crimen en sus propios países. Fueron asesinados para detener sus investigaciones y disuadir a otros de investigar.

La preocupación es que la caída en el número de muertes, particularmente en países muy peligrosos podría no ser un reflejo de una mejoría en la seguridad, sino una prueba de que los crímenes están provocando que haya menos periodismo de investigación. Sabemos de muchos periodistas que simplemente decidieron, por el bien de sus familias, asumir un camino más sencillo y cubrir historias y eventos menos controvertidos.

También debemos mirar las estadísticas sobre Irak y preguntarnos hasta qué punto los costos de la cobertura y sus riesgos están disuadiendo a los medios -excepto a los más poderosos- de comisionar noticias desde dicho país.

El reconocimiento internacional al problema no tiene precedentes -la Resolución 1738 del Consejo de Seguridad de la ONU pidiendo a los países proteger a los periodistas, el compromiso personal del actual secretario general de Naciones Unidas, las acciones del Consejo Europeo- ha puesto presión en los gobiernos a fin de que pongan más atención a sus obligaciones y a su desempeño.

Este año, el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, dedicó una escultura de luz a la memoria de los periodistas y personal de noticias que fueron asesinados por su trabajo. Es un nuevo ícono en el paisaje de Londres.

Nunca debemos perder de vista la importancia que tiene la prensa libre en nuestra democracia. Todos tenemos una inmensa deuda de gratitud con aquellos comprometidos con informarnos de primera mano desde las zonas más difíciles del mundo.

Richard Sambrook.

ComentariosAñada su comentario

  • 1. A las 10:50 PM del 25 Nov 2008, Amado Gomez Rios Escribió:

    Que busca un periodista?busca la verdad, la informacion para el publico

  • 2. A las 05:19 PM del 27 Nov 2008, Hugo Escribió:

    Soy periodista y hace poco me gradue, y yo se que informar es uno de los riesgos más grandes del mundo, pero a su vez lo más emocionate. Deseafortunadamente en Colombia, al resolver un problema surge otro. Ahora los periodistas no son tan amenazados por los grupos armados ilegales, sino por el mismo Estado, que resulta ser más peligroso, solo por expresar noticias que hacen quedar mal al gobierno. Y como nuestra profesión es decir la verdad y que la opinión se de cuenta de lo que ocurre. No salir a decir lo que dicen cierto funcionario que en Colombia se acabó la guerrilla y que l paramilitarismo ya no existe.

  • 3. A las 11:45 PM del 27 Nov 2008, M.D.Albiac Escribió:

    Muy buen resumen de los riesgos de informar, que no aparecen en los medios, porque los periodistas no debemos ser noticia. Felicitaciones a Richard Sambrook. Dediquen mas espacio, o con mas frecuencia a los costos del derecho a una información veraz.

  • 4. A las 10:14 PM del 29 Nov 2008, Any Riera Escribió:

    Siento admiración por los periodistas que laboran en ambientes de conflicto, sobre todo por las mujeres.
    A veces creo que el periodismo, ejercido desde las corresponsalías de guerra o en las coberturas de fuente políticas, se convierte en una elección de vida, pues no deber ser fácil cubrir un evento y que los mejores momentos vividos pasen en un segundo por la mente del periodista, quien ve la muerte ante la inminencia de una bomba o el sicariato.
    En las mujeres es mas difícil decidir entre formar una familia y dedicar la vida al noble ejercicio del periodismo en situaciones de guerra, por eso las admiro más.

  • 5. A las 06:12 AM del 30 Nov 2008, Mauricio A. Escribió:

    Lamentablemente a ningun tipo de poder ( sea el caso que sea ) le gusta escuchar que tiene algun tipo de problema. Los reporteros son personas admirables porque son los primeros en levantar la mano para preguntar o responder con la verdad. Eso para nosotros como publico en general se los debemos agradecer. En esta epoca creo que TODOS deberiamos tener ese "amor" por estar informados e informar. Muchas gracias a todos quienes nos mantienen informados.

  • 6. A las 02:29 PM del 14 Dic 2008, Sofía Félix GdC Escribió:


    Mi más profundo reconocimiento y la más profunda de las penas por el valor de esos periodistas que han fallecido.

    Y me sumo a las palabras de Richard Sambrook de la "deuda de gratitud" deuda que en lo personal albergo en mi corazón ya que sin ellos no conoceríamos muchas realidades que eran lejanas hasta que ellos hablaron de las mismas.

    Solidarizandome como asidua lectora a sus pérdidas.

    Sofía Félix GdC

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