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El Super Bowl y las ballenas del acuario

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Matias Zibell | 2007-02-07, 20:16

blogfutbol.jpg En los dos acuarios que visité en Europa, los peces, los tiburones y los cetáceos nadan tranquilos, indiferentes detrás de los vidrios. En el Seaquarium de Miami, las ballenas saltan, las focas aplauden y todos los delfines se creen Flipper.

No descubro la piedra filosofal si digo que los estadounidenses tienen una capacidad única de convertir lo que tocan en espectáculo y el Super Bowl es uno de los mayores exponentes de su poder de alquimistas.

Miami celebró este domingo la edición número 41 de la final del fútbol americano y yo, que nada entiendo de este deporte, no pude dejar de presenciar el brillo de tanto oro... hasta quedar un poco ciego.

El choque entre los Osos de Chicago y los Potros de Indianápolis era para mí una buena excusa para disfrutar de un espectáculo que va mucho más allá de lo deportivo.

Va tan allá de lo deportivo que durante la semana previa el Super Bowl se convirtió en motivo de polémica religiosa.

Miles de congregaciones cristianas tenían planeado aprovechar la popularidad de la gran final para atraer fieles y ovejas descarriadas nuevamente a las iglesias, con fiestas durante el juego.

Pero la Asociación Nacional de Fútbol (NFL por sus siglas en inglés) advirtió que no podían utilizar su logo para promoción, ni transmitir el partido en pantallas gigantes, ni cobrar por las bebidas o la comida servida.

"Parece que para la NFL, los bares pueden usar televisores gigantes pero las iglesias no", dijo en un comunicado Mathew Staver, fundador de un grupo religioso en Orlando, Florida, justamente el estado que se preparaba para recibir el Super Bowl por octava ocasión.

Pero los bares no fueron los únicos bendecidos por la pasión que genera el fútbol americano, las discos y los hoteles de Miami Beach celebraron fiestas hasta el amanecer. Playboy, Sports Illustrated y PlayStation fueron algunos de los patrocinadores que congregaron actores, modelos, cantantes y deportistas famosos.

Yo, que estoy más de con un pié afuera de Miami que con los dos adentro, no quise perder la oportunidad de continuar con mi aprendizaje de los ritos y las costumbres de este país y me apresté frente a mi pequeño televisor con mi lata de cerveza y mi hijo estadounidense a mirar mi primer Super Tazón.

Aclaro, antes de seguir con la transmisión, que me pasa algo muy especial con el fútbol americano: nunca me han atraído los partidos pero me fascinan las películas sobre este deporte.

(Mi compañero blogger Lalo Fain Binda dijo hace mucho tiempo en una de sus columnas que el fútbol americano debía ser, por sus características, el deporte más fácil y más atractivo para filmar).

Sin ser un conocedor exhaustivo de Hollywood, puedo recitar una larga lista de actores que han interpretado jugadores o directores técnicos de esta actividad: Al Pacino, Gene Hackman, Denzel Washington, Ed Harris, Tom Hanks, Tom Cruise, Matthew McConaughey, Jamie Foxx, Mark Wahlberg, Keanu Reeves, Dennis Quaid y otros.

Así que ahí estaba yo, con mi cerveza y mis películas, esperando que pasara el Circo del Sol, Gloria Steffan, el himno nacional interpretado por Billy Joel (con conexión en vivo con los soldados en Bagdad) para presenciar el puntapié, pautado para las 18:30 hora local.

Y el comienzo fue espectacular. Los Colts patearon, un defensa de los Osos tomó la pelota y comenzó a correr, cruzó todo el campo contrario esquivando manotazos desesperados y anotó el primer touch down. "¡Guau!, esto es vértigo", pensé, lamentando mi anterior indiferencia a este deporte, pero después todo fue haciéndose más lento, más trabado y llegaron las tandas publicitarias.

Las publicidades del Super Bowl son una parte más del espectáculo, las empresas esperan meses para lanzar sus campañas durante el evento televisivo más popular de todo el país y pagan fortunas por cada segundo en el aire.

La mayoría de los avisos son muy entretenidos e innovadores por lo que uno, al principio, no resiente la interrupción constante del juego, pero cuando de una tanda publicitaria regresamos al partido, un jugador patea la pelota, otro la agarra, 40 le caen encima y pasamos nuevamente a comerciales, uno comienza a extrañar el fútbol nuestro.

Allí, al menos, las interrupciones se deben a causas más espontáneas, menos programadas, como una patada violenta de un defensor a la rodilla de un delantero o un horrible disparo a la portería que termina en la tribuna.

Con tanta publicidad, el primer tiempo del Super Bowl -30 minutos de juego- terminó a las 20:00 horas -90 minutos de tiempo real-, es decir que en media final del fútbol americano entra un partido entero de "soccer" con entretiempo de 15 minutos incluido. Una eternidad.

Por suerte llegó Prince, cantó Purple Rain debajo de la lluvia y uno volvió a disfrutar del mega-espectáculo y a sentir que vale la pena que las ballenas salten en el acuario y cualquier delfín se crea la reencarnación de Flipper.

Pero el segundo tiempo no lo vi. Aproveché entre otras cosas para bajar al gimnasio y retomar mi lucha a muerte contra mi abdomen, perder otra batalla de ese inútil combate, subir a casa a cambiarle los pañales a mi hijo, cenar con mi mujer, ver un capítulo completo de la mini-serie Roma y lavar los platos.

Sé que al final ganaron los Potros, por paliza. Prometo en 5 años, cuando Hollywood haga la película con Justin Timberlake en el papel del lanzador exitoso, ser el primero en el video para alquilarla.

ComentariosAñada su comentario

  • 1. A las 02:06 PM del 08 Feb 2007, Christian Ponce Escribió:

    Trabajo como "videógrafo" de bodas en los Estados Unidos. Se me hace inevitable comparar los tantos matrimonios que he filmado acá con los pocos que había presenciado como invitado en mi natal Ecuador. La boda latinoamericana es un pretexto más para, como dicen por allá, castigar al piso. Baila la abuelita, el primo, la ñaña y el hijo del vecino que también ha sido invitado. El que menos, conversa acaloradamente y todos disfrutan de la comida. Salvo en la celebraciones religiosas y/o legales, los novios son una pareja más que se divierte. Mientras que en las bodas estadounidenses, los novios son los protagonistas de un espectáculo, que no prescinde de animador y paparazzis como yo. Es el cuarto de hora de fama del gringo promedio. Su oportunidad de estar del otro lado del lente.

  • 2. A las 02:45 PM del 08 Feb 2007, Roberto Carlos Alvarez-Galloso,CPUR Escribió:

    Un blog interesante. Te recomiendo lo siguiente:
    http://alvarezgalloso.blogster.com/indianapolis_vs_chicago.html

  • 3. A las 04:15 PM del 08 Feb 2007, Dinia Escribió:

    De veras qué creativos son los estadounidenses para los espectáculos.
    Talvez si yo viviera allá me llamarían la atención.

    Pero yo me quedo con los campeonatos de fútbol soccer, las grandes jugadas de Brasil y las decepciones de la selección de futbol costarricense. (Por cierto, mañana tienen un partido, a ver si juegan bonito!)

  • 4. A las 11:42 PM del 23 Feb 2007, El Mostro Escribió:

    Tienen un don para hacer estupideces, me parece a mí.

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