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Si yo tuviera unos pesos, ay, si yo los tuviese…

Raúl Fain Binda | 2006-12-04, 16:08

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Si yo tuviera unos pesos, me compraría un club de la Premier League del fútbol inglés. Vamos, que lleno muy bien los dos requisitos principales para tal empresa: soy extranjero y no entiendo nada de fútbol.

Ahora resulta que un super-multi-requete-millonario, muy entendido en petróleo, dinero y caballos de carrera, comprará el Liverpool Football Club, una de las joyas de la corona, sin importarle un bledo la gloria y la historia.

Le interesa la inversión, igual que a los nuevos propietarios de Manchester United (la familia Glazer, de Estados Unidos), Chelsea (Roman Abramovich, de Rusia), West Ham (Eggert Magnusson, de Islandia), Aston Villa (Randy Lerner, de Estados Unidos) y Portsmouth (Alexandre Gaydamak, franco-ruso).

Lo curioso es que el Liverpool, con propietarios árabes, técnicos españoles y jugadores ibéricos, latinoamericanos, holandeses, escandinavos, polacos, finlandeses y alguno que otro nativo, seguirá siendo tan inglés como la cerveza tibia, porque, a fin de cuentas, aunque con cuerpo y miembros extranjeros, su alma conservará la nacionalidad original.

El alma del Liverpool es el público, o mejor dicho, el vínculo ideal entre el equipo y el público que llena las tribunas, tanto sea en Anfield, la casa histórica, como Stanley Park, donde se levantará el futuro estadio.

Dubai Internacional Capital Group, una organización que canaliza las inversiones de la familia al-Maktoum, ha recibido permiso de la administración del Liverpool para estudiar la contabilidad del club con el propósito de presentar una oferta por 890 millones de dólares.

En realidad, el valor del club, según la estimación del accionista principal, David Moores, el presidente del directorio, es de 335 millones, pero a eso habría que agregar 160 millones de deuda y otros 395 para financiar la construcción del nuevo estadio, de 60.000 espectadores.

Moores rechazó la semana pasada un ofrecimiento similar de otro multimillonario estadounidense, George Gillett, el propietario (entre muchas otras cosas) de los Harlem Globetrotters.

Todos quieren invertir en el fútbol inglés, porque es el más rico, el que tiene mayor vitalidad a través de la televisión y el de mayor capacidad de penetración en todo el mundo, o por lo menos el mercado asiático, el que realmente importa ahora a la gente que tiene dinero.

Es posible que Gillett vuelva a la carga con una nueva oferta, claro, pero muy difícilmente pueda rivalizar con la familia al-Macktoum, si ésta tiene verdadero interés.

Llama la atención la tranquilidad de los ingleses ante esta embestida de millonarios extranjeros para quedarse con los grandes clubes locales.

En Inglaterra es más fácil que en otros países, claro. Comprar un club de fútbol es tan fácil como adquirir una chaqueta o un par de zapatos.

¡Hasta es posible comprar el Manchester United con créditos bancarios, y cargar la nueva deuda al club, como han hecho los Glazer!

O sea que usted, querido lector, si quiere quedarse con el Arsenal, sólo necesita convencer a un banco de que le preste el dinero. Cuando el gerente pida una garantía, no se aflija: dígale “el Arsenal Football Club”, y allí mismo le darán 600 o 700 millones.

Todos saldrán ganando: el anterior propietario se hará más rico, el banquero cobrará unos intereses de órdago y usted será dueño de uno de los clubes más gloriosos del deporte internacional.

¿Y los hinchas? Pues a quién le importa eso. En Inglaterra ni siquiera les piden la opinión. Todo se arregla en las oficinas. Y sin embargo, ellos son la razón de todo. Sin ellos, el club sería una cáscara sin contenido.

La pregunta que queremos plantear al lector tiene que ver justamente con esto. ¿Cómo reaccionaría si el club de sus amores pasa de repente a ser propiedad de un extranjero al que no le importa la tradición ni los valores que usted cree tan importantes?

No importa que en otros países los clubes, o ciertos clubes, no se puedan vender como una empresa cualquiera. Supongamos que cambie el sistema, y que a Silvio Berlusconi se le ocurra averiguar el precio del Real Madrid.

¿Qué diría el hincha de Boca Juniors, si un millonario brasileño quisiera comprar el club, ofreciendo como pago unos terrenos en algún barrio de Buenos Aires para levantar el nuevo estadio que necesita?

¿Perdería Boca su alma si pasase al patrimonio de un brasileño o un mexicano y su nuevo estadio estuviera lejos del barrio natal? ¿Y si en vez de un extranjero fuese argentino, pero “gallina” (hincha de River)?

¿Y qué dirían los hinchas del Alianza de Lima en un caso similar? ¿Preferiría el hincha blanquiazul de la Tribuna Sur un propietario extranjero antes que un peruano, si sospecha que éste simpatiza con Universitario?

Personalmente, yo seguiría apoyando a mi equipo aunque su nuevo propietario fuese un marciano con cuernos y todos los jugadores hubieran sido contratados en el bar interplanetario de La Guerra de las Galaxias.

Lo único que necesito para conservar la fe es que los aficionados que dan vida a ese club sean gente con la que pueda identificarme.

Ese es el alma de un club: gente muy diferente, unida por un sentimiento común, aunque fuera del estadio tal vez estén separados por el espanto.

Es por eso que el Liverpool seguirá siendo inglés.

ComentariosAñada su comentario

  • 1. A las 04:47 PM del 04 Dic 2006, Vladimir Escribió:

    Esto es que simplemente el futbol se une (o ya lo hizo hace rato) a la corriente global, donde las racies ahora son internacional y cualquier puede ser dueño de cualquier cosa...si tienes la plata. Supongo que el sentimiento de hincha por tu club/equipo no te lo quita nadie.

  • 2. A las 05:50 PM del 04 Dic 2006, Jose Alberto Soto Escribió:

    No hay ninguna duda. Es cien veces peor el copamiento por un enemigo futbolistico que por un extranjero, aunque este sea un gordo con panza que no se interesa por el futbol. Un extranjero se puede convertir, un enemigo nunca.

  • 3. A las 06:41 PM del 04 Dic 2006, Narciso Fernandez Escribió:

    yo concuerdo en que el alma del club es el aficionado, pero tambien pienso que se nutre de los valores el club, en mi caso particular si mi equipo es adquirido por un extranjero o se lo llevara de ciudad, para mi perderia sentido seguir apoyandolo, por que es el conjunto de estos elementos: ciudad, colores, gente, estilo de juego, lo que hace que uno (al menos yo) me incline por un equipo, lo dejaria de apoyar, pero no apoyaria a nadie mas.

  • 4. A las 10:24 PM del 04 Dic 2006, Amalia Contreras Escribió:

    Cuando yo era pequeña, me habría muerto si Alianza fuera de otros. Ahora lo vería con más filosofía, porque el fútbol es cosa de pasión, y la pasión ya no es tan fuerte cuando una tiene hijos.

  • 5. A las 10:41 PM del 04 Dic 2006, Andrew Escribió:

    El Liverpool seguira ingles, pero acuerdate que muchos partidarios del Manchester United se fueron y crearon otro club cuando los Glazer compraron Old Trafford.

  • 6. A las 10:41 PM del 04 Dic 2006, Andrew Escribió:

    El Manchester United era de unos irlandeses criadores de caballos, como el arabe que ahora tendra al Liverpool, pero nadie protestaba.

  • 7. A las 11:03 PM del 04 Dic 2006, José María León C. Escribió:

    En primer lugar no sé si lo de colaborador habitual es un halago o una señal de alerta. En todo caso, lo tomaré con el beneficio de la duda, don Raúl. Creo que nada tiene que ver quienes sean los dueños del club materialmente, porque sociológica, psicológica, espirtualmente (y puedo decir con más derechos que los que ponen los billetes) seguirán siendo los mismos. Es decir, y haciendo una analogía, ¿si mañana concesionan el puerto de Guayaquil, dejará de ser el puerto de Guayaquil? Perderá su brisa tropical, el calor inclemente del medio día? Si es concesionado a algún inglés, ¿se volverán los estibadores todos rubios de ojos verdes y hablarán ya no en la jerga portuaria sino en la lengua de Shakespeare? Imposible.
    Por cierto que ningún inverionista con dos dedos de frente se atreverá a cambiar cualquiera de las características de un club, ni sus colores, ni lo llevará a la derrota, porque significa la debacle de su inversión. Esto por la sencilla razón de que ha comprado una marca, con su reputación y señas características, que si las cambia, cambia la esencia. Es como si yo comprara Sony y mañana, por mi solo capricho, decida cambiarle la Y por una "i".
    Mientras las instituciones sean respetadas (y eso significa el respeto a la historia, tradición, el hincha, etc., en el caso del futbol)no hay ningún problema, creo yo, que la parte administrativa cambie de mano, si es para bien del club. Ahora, cuidado los accionistas nuevos están "privatizando las ganacias y socializando las pérdidas" - eso de poner de garante al club y no su propio patrimonio, debería ser mejor regulado. La figura de un fideicomiso de administración, emerge como una buena idea. Esto especialmente en lainoamérica, donde ya algunos se han alzado en peso con más de una institución. Esto sin duda, traerá otros problemas, que no podemos obviar: los equipos de futbol serán blanco predilecto para los blanqueadores de capitales de procedencia ilegítima, como ya sucedió en Colombia con Pablo Escobar y la legislación deberá entonces entrar a sopesar los bienes jurídicos en disputa.
    Reglas básicas me parecen necesarias, claro. Por ejemplo, que los inversionistas sean completamente ajenos (como en los casos por usted referidos) o, en su defecto, si son del propio país, que certifiquen su lealtad y amor al club (jamás un xeneise permitiría un gallina en su club, ni viceversa). Esto que parece trivial, es de vital importancia, pero muy sencillo al mismo tiempo: gente con dinero hay de todos los bandos.
    En todo caso, me parece que la profesionalización de la administración de los clubes es, en ulterior instancia, positiva, porque establece reglas claras. Sin perjuicio de que puedan existir problemas como los mencionados. Nada de eso, sin embargo, influirá decididamente en el amor hacia nuestro club, ni habrá dinero en el mundo que pueda hacer que un verdadero hincha renuncie a sus colores más queridos.

  • 8. A las 12:57 AM del 05 Dic 2006, rafael Zarraga Escribió:

    La verdad es que el fútbol dejo de ser un deporte para ser un negocio hace mucho tiempo atras, y precisamente ese nuevo concepto es el que establece las reglas de juego de hoy día, mas aún en el futbol europeo. No pasa exclusivamente por los dueños, en esta dinamica tambien estan inmersos los jugadores, técnicos y representantes de estos. Lo malo es que el fanatico paga todas las consecuencias, pues se encarecen las entradas, camisetas y hasta los derechos te tv. Al final solo los privilegiados economicamente han de poder seguir en directo las incidencias de sus equipos favoritos, por lo de no cotrolarse ese impetu mercantilista en el fútbol, los resultados no terminen siendo los deseados pues, a veces en la vida, no todo es dinero!.

  • 9. A las 11:50 AM del 05 Dic 2006, Pedro C Escribió:

    Los propietarios pueden ser una peste, tanto si su objetivo es el prestigio, como fue el caso de Jesus Gil y Gil en el Atletico de Madrid, como cuando es la inversion, que supongo es el caso de los futuros nuevos duenos del Liverpool. Pero tambien pueden fortalecer a un club, como el caso del Chelsea, o sostener un sueño que de otro modo seria inalcanzable, como el caso de Moratti en el Inter de Milan. Y no olvidemos el caso de los Agnelli con Juventus, y el de Berlusconi, cuyos defectos todos conocemos pero que no le hizo daño precisamente al Milan. Es cierto, sin embargo, que en la mayoria de los casos los propietarios son de la misma nacionalidad, y ademas forofos del club que adquieren.

  • 10. A las 01:27 PM del 05 Dic 2006, Patricio Gallarini Escribió:

    No me gusta para nada que mi club sea vendido ni a un extranjero ni a un argentino. Soy hincha de River, y me gusta que el presidente lo elijan los socios. Se que estariamos mucho mejor deportivamente hablando si el dueño es un multimillonario ruso o de los petrodolares, pero en el fondo la escencia se pierde. No quiere decir que deje de ser hincha pero no es lo mismo.
    Una vez que se permiten estas ventas, deja de haber paridad en los campeonatos, a un club sin privatizar se le complica competir con los clubes de los millonarios.
    Debe haber leyes que regularicen el tema, porque las competencias internacionales tambien se ven desvirtuadas. El caso del Chelsea es el claro ejemplo, un club sin historia sin grandes titulos, gracias a Avramovich pasa a ser bicampeon de la premier y a luchar por la Champions.

  • 11. A las 04:15 PM del 05 Dic 2006, Roberto Carlos Alvarez-Galloso,CPUR Escribió:

    Nosotros los hinchas debemos unirnos contra el imperialismo corporativo para recuperar nuestro patrimonio.

  • 12. A las 04:46 PM del 05 Dic 2006, La hormiguita Escribió:

    La verdad es que teniendo los pesos a mano, no creo que me compraría un club de fútbol, porque cada vez que tuviera que firmar un contrato millonario o aumentarle el sueldo a algunos vagos, pasaría un mal rato. Tampoco podría despedir al entrenador que hace bien las cosas o al menos lo que puede, aunque los jugadores no den una porque no les da la gana de ir al ataque, me parecería muy injusto hacerlo. Y en el caso de que me regalaran el club, lo vendería en menos de una semana, antes de que se depreciara por lesiones o por perder partidos. Por otra parte, no veo relevante que el propietario del club sea de la misma nacionalidad o de la localidad del mismo, pues de hecho hay muchas empresas emblemáticas (por ejemplo las líneas aéreas), que antes eran símbolos nacionales, que pertenecen inversores trasnacionales. Y si nos ponemos a pensar, hasta los Estados nacionales ya pertenecen a empresas de muchas partes del mundo, que compran y especulan con su deuda pública.
    Saludos

  • 13. A las 04:54 PM del 05 Dic 2006, Esteban Echeverry Escribió:

    Esto forma parte de la magia del futbol. Ya se que es un concepto manoseado, ?pero como es posible que se mantenga ese vinculo del que habla entre equipo y tribuna, si casi todos o directamente todos los protagonistas son extranjeros? Con un pase de magia, la hinchada borra todas esas diferencias y eleva a todos a la categoria de connacionales.

  • 14. A las 04:58 PM del 05 Dic 2006, Erasmo Escribió:

    No hay misterios en todo esto. Todo se transfiere. En los afectos siempre pasa eso: nos resistimos y no queremos ver los defectos de lo que amamos. Porque de otra forma, si los vieramos, no sabriamos que hacer ni donde ir. Y no es cierto que el publico sea el que conserva la nacionalidad de los equipos, porque en esta era de globalizacion, los grandes clubes tienen una clientela universal.

  • 15. A las 03:42 PM del 06 Dic 2006, Aniceto Elgallo Escribió:

    Y lo repetire tantas veces como sea necesario. Los propietarios deben ser de la misma sangre que la gente que calienta las tribunas. De lo contrario, la traicion llegara de rondon. Como dijo mi alter ego:

    "Pero, ¡que! yo no me asusto,
    ni hago en mi opinión gambetas:
    así diré en mis gacetas
    lo razonable a mi gusto
    y si se enoja el Injusto
    ¿cómo lo he de remediar?
    Ya me han hecho arremangar:
    y al diablo, si me relincha,
    he de apretarle la cincha
    hasta hacerlo corcoviar."


  • 16. A las 11:10 AM del 07 Dic 2006, ruben steinberg Escribió:

    LALO! JAMAS COMPRARIA UN EQUIPO DE FUTBOL, SI PODRIA SER UN SOCIO MAS, NO USARIA MAS DINERO PARA NEGOCIOS EN EL AIRE!SOLO ME COMPRE UNA COMPU PORTATIL TOSHIBA....BUENO, AHORA COBRE UNOS PESOS! RUBEN STEINBERG

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