De átomos, navidades y bits

Eran tiempos emocionantes y difíciles porque por primera vez había un apetito voraz por descubrir de qué era capaz internet, pero también la realidad estaba sacudiendo a los mercados de la mano de una burbuja financiera.
En medio de este panorama la pregunta que la gente siempre hacía era: ¿Cuándo logrará triunfar el comercio electrónico?
Una década después la pregunta cobra más relevancia y lo que está pasando en otros rincones del mundo alienta a pensar que su concreción en América Latina podría estar más cerca de lo pensado.
En sólo cuatro años se estima que las ventas por comercio electrónico pasarán de US$562.000 mil millones (2010) a US$963.000 millones (2013) en el mundo.
Tan sólo en Estados Unidos la cantidad de personas que al menos ha realizado una transacción virtual se elevaría a 189 millones de usuarios en 2013 desde 170 millones en 2010, según cifras de Goldman Sachs.
Éste es un mercado dinámico en el que las empresas están en constante movimiento, innovando para no perder terreno.
Algunos de los jugadores más importantes incluso se han reinventado para adaptarse a las necesidades de sus consumidores.

La ecuación es sencilla. Tras comprar el producto, Amazon envía a sus clientes una contraseña que estos ingresan en el casillero para acceder a su artículo.
Pero la empresa que vende átomos (productos físicos) a través de bits (tiendas digitales) no es la única que está estirando sus tentáculos al mundo físico.
Durante la primera semana de diciembre, ebay abrió en la capital británica una boutique navideña.

Como me dijo una representante de la empresa: "es una tienda sin filas ni cajas, pero llena de productos".
Así, las tiendas electrónicas quieren convencer a los reticentes a sumarse al mundo de las compras en línea.
En América Latina el panorama aún enfrenta dificultades. Un gran porcentaje de internautas latinoamericanos aseguran que internet influye mucho en sus decisiones de compra, aunque éstas no se concretan en línea, según datos de comScore.
Entre otros obstáculos la mayoría de los países de la región cuentan con servicios de correo poco confiables para la entrega de productos de valor y las empresas de mensajería suelen cobrar tarifas altas que hacen que el precio de los productos no sea atractivo ni para la empresa, ni para el consumidor.
Por si eso fuera poco, la falta de un adecuado marco legal -que proteja las inversiones de los empresarios y los derechos de los consumidores- hace que en varios mercados la actividad aún sea vista como de alto riesgo.
Además -con excepción de Brasil y Argentina- menos del 40% de los internautas consideran que los sitios locales de compras (creados y operados en sus países) cuentan con buena calidad.

Submarino, en Brasil, es una tienda que abrió operaciones en 1999 y que hasta la fecha continúa existiendo. Su ampliación a otros mercados como España y México se vio afectada por la explosión de la burbuja tecnológica, por lo que la compañía decidió centrarse con éxito sólo en el mercado local.
Otro ejemplo es Mercado Libre, nacida en Argentina y después exportada a otras regiones. A diferencia de su socio (ebay con cerca de 19% de acciones del sitio), éste sirve más como un escaparate para pequeñas empresas y usuarios que suelen comprar productos a precio fijo más que subastar por ellos.
Una de las características que ha hecho crecer a este sitio de remates es que permite la venta de productos cara a cara, enfrentando así la desconfianza de la mayoría de los usuarios, pero alejándola del sector puramente electrónico.
Si las personas me hicieran la misma pregunta que me lanzaban hace una década, respondería: "El comercio electrónico terminará por abrazar al mercado latinoamericano y coexistirá como lo hace en otras partes del mundo con las tiendas locales y los establecimientos físicos".
A fin de cuentas los atómos seguirán existiendo y quizá su futuro dependa de que los bits hagan cada vez mejor su trabajo.
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ComentariosAñada su comentario
soy de Uruguay y acà el comercio electrònico es muy escaso , por la gran desconfianza que tenemos los consumidores, como por ejemplo esmi caso.Las tarjetas de crèdito no nos merecen la màs mìnima garante de seguridad, como para colocar el la web el nùmero de la tarjeta. Ese es sòlo un ejemplo . Preferimos ir y comprar los artìculos directamente en la tienda. Esa es mi opiniòn . Muchas gracias.
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Aqui en Venezuela te sale mas caro el envio que el producto en sí ademas de la espera y lo poco confiable del sistema a mi parecer estamos todavia a años luz de la masificacion del comercio electronico...
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