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La bahía de los piratas

David Cuen David Cuen | 2012-03-28, 12:36

Isla

Había una vez un grupo de piratas que intentó comprar una isla...

No es una historia de ficción, ni un cuento para niños.

El sitio sueco The Pirate Bay cuenta -entre sus múltiples ocurrencias para sobrevivir- con la intención de haber tratado de adquirir la isla-país de Sealand para establecerla como su base de operaciones.

El intentó fracasó porque el gobierno de la isla no quiso venderla a "violadores de derechos de autor", pero sirve para ejemplificar cómo opera el sitio.

The Pirate Bay es un lugar para intercambiar archivos o un depósito de piratería digital, según el cristal con que se mire.

Algunas empresas de internet lo ven como una seria amenaza al material protegido y han bloqueado el acceso al sitio.

El último en la lista fue Microsoft ,que esta semana bloqueó los vínculos al sitio en su chat Windows Live Messenger.

La bahía de los piratas se define como "el sitio más grande de intercambio de BitTorrents en la galaxia".

Usando vínculos conocidos como imanes, permite que sus usuarios descarguen archivos, no de una fuente sino tomando un pedazo del archivo de cada uno de los usuarios que lo tienen hasta completarlo.

Los vínculos imanes -a diferencia de los URL de la web- no apuntan a una ubicación sino hacia el nombre de un archivo independientemente de dónde esté o de quién lo tenga.

No muchos saben que el sitio sueco comenzó sus operaciones en México: "En 2003 iniciamos como un sitio rastreador de archivos para suecos con una pequeña conexión ADSL en México", han dicho sus fundadores.

The Pirate Bay Logo

También han agregado que The Pirate Bay "tiene sus raíces tanto en México como en Suecia".

Hoy sus raíces están en varias partes.

Tras múltiples acciones legales contra el sitio, sus socios y proveedores, la página ha cambiado su dominio (dirección en internet) y sus servidores de un lugar a otro.

El intento de compra de la isla, por ejemplo, buscaba crear un "territorio" donde las demandas legales contra el sitio fueran imposibles.

Hace unos días anunciaron que intentarían usar servidores drones (computadoras de almacenamiento capaces de volar a control remoto) sobre aguas internacionales para que sus archivos no estuvieran bajo la jurisdicción de ningún país.

Después de un operativo de la policía sueca en 2006, que confiscó varios de sus servidores, la organización decidió repartirlos por el mundo sin establecerlos en Estados Unidos.

En 2009 y después en 2010, diversas órdenes legales obligaron a quienes proveían al sitio de alojamiento o conexión a internet a cesar el servicio provocando que la página estuviera cerrada por horas o días.

Pero desde 2010 el alojamiento lo otorga el Partido Pirata de Suecia lo que, según The Pirate Bay, hará que cualquier intento por dar de baja el servicio sea visto como censura política.

Desde sus inicios el sitio ha recibido cartas amenazadoras, principalmente de la industria cinematográfica y de la informática, pidiendo al sitio que deje de facilitar el acceso a su contenido.

Los piratas suecos siempre han dicho que dichas amenazas se basan en la ley estadounidense que no es aplicable en Suecia.

Pero aún así sus fundadores no pudieron escapar a una acción legal.

Una demanda interpuesta principalmente por estudios de Hollywood consiguió que Peter Sunde, Fredrik Neij, Carl Lundström y Gottfrid Svartholm fueran encontrados culpables de violación a material protegido por derechos de autor.

El juicio ha sido largo y, tras apelar, los acusados consiguieron que se les redujera la sentencia a prisión, aunque la multa por reparación de daños aumentó.

En total tienen que pagar poco más de US$6,8 millones.

No es claro cuando tendrán que acudir a la cárcel, dado que la fecha aún no ha sido determinada por el juez, pero será pronto dado que hace unas semanas la Suprema Corte del país decidió mantener el veredicto de la corte de apelaciones y no reabrir el caso.

El sitio mientras tanto sigue existiendo, en parte, porque los acusados ya no lo operan. Según la página, ésta cambia de administradores constantemente.

"Nuestros tres hermanos y amigos han sido sentenciados a prisión. Esto puede sonar peor de lo que es en realidad. Dado que ninguno de ellos vive en Suecia ahora, no irán a la cárcel. Son tan libres hoy, como lo eran ayer", se lee en el sitio.

Pero más allá de la controversia sobre si su actividad es o no legal, hay otras polémicas que han envuelto a la bahía de los piratas.

Una de ellas es el dinero que usó para su creación. Cuando trascendió que Carl Lundström -un millonario que apoya financieramente a partidos y organizaciones de derecha en Suecia- había aportado millones de dólares en su financiamiento, el sitio recibió un alud de críticas.

Lundström es uno de los acusados en el juicio que recién terminó y fue condenado -además de multado- a pasar cuatro meses en prisión. El sitio dice que sin él no habrían podido sobrevir.

También han sido criticados por permitir el intercambio de archivos de material considerado ofensivo, como un documento que incluía fotos de la autopsia de dos niños asesinados. El sitio se defiende diciendo que no es su papel censurar.

Sin embargo en su política de condiciones de uso específican que cualquier persona que intente esparcir contenido falso o malicioso será vetada del servicio.

En el caso en su contra, las empresas de cine argumentaron que el sitio sí genera ganancias a través de la publicidad que despliega en sus páginas y que el dinero que sus operadores reciben les permite estar en superávit.

El sitio dice que no es así y que el dinero recibido apenas alcanza para mantenerlo a flote y pagar los servicios de almacenamiento y de conexión a internet.

La bahía de los piratas seguirá envuelta en la polémica. Habrá quienes la vean como un paraíso de las libertades en internet y habrá quienes la consideren un nido de crimen.

Lo más interesante, sin embargo, es que se ha convertido en un movimiento. Detrás del sitio y a su lado hay un gran número de personas que lo ven como un estandarte de desafío a la jurisdicción legal de los países y un defensor de quienes creen que intercambiar archivos no es una actividad ilegal.

Para los que creen que intermet contribuye a la piratería digital, el sitio sueco está en la mira como el estandarte que hay que capturar.

Y parece que pase lo que pase, las empresas y The Pirate Bay seguirán jugando durante años al juego del gato y el ratón. Unos demandando, otros burlando la persecución.

Los piratas dicen que lo que los une es la "fuerte creencia de que lo que hacemos es bueno. Que es algo que contaremos con orgullo a nuestros nietos". Los tribunales piensan lo contrario.

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ComentariosAñada su comentario

  • 1. A las 11:40 PM del 28 Mar 2012, Marco Aguirre Escribió:

    Ja ja ja, viva The Pirate Bay!!!

  • 2. A las 04:41 AM del 09 Dic 2012, Brad Reeves Escribió:

    Esta es una historia increíble y me hizo reír mucho. Es muy creativo. De todas formas, varios de mis amigos les encanta usar Bit Torrent sitios web como The Pirate Bay. Así que supongo que en cierto modo, los "piratas" son vistos como héroes a los ojos de varias personas. Realmente es interesante ver lo que la gente valora. En este caso, los archivos descargables gratuitos.

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