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La primavera no sólo es árabe, también es periodística

Max Seitz | 2011-12-22, 12:14

















Me ha tocado en suerte escribir el último blog de año y se me ocurrió que podía ser una buena oportunidad para reflexionar sobre los enormes cambios que ha experimentado el periodismo en tiempos recientes.

Este tema ha sido objeto de varios debates en la redacción de BBC Mundo.

Si tuviese que hacer una analogía con uno de los mayores acontecimientos de 2011, tal vez diría que hemos vivido una "primavera editorial", no sólo una árabe.

Me explico: así como en varios países de Medio Oriente y el Norte de África los gobernantes han visto su monopolio de poder desafiado por el clamor popular, en la región de los medios de comunicación ha quedado claro que el modelo unidireccional del periodista decidiendo por la audiencia -sólo o en camarilla- qué temas importan y cómo se cubren ya no va más.

Y ello en un mundo caracterizado por un mayor acceso a internet y un gran alcance, difusión y peso de las redes sociales y los blogs. (El video de arriba explora cómo la web está cambiando nuestro cerebro y el mundo, según el documental "Connected").

En otras palabras, el público se ha ganado un espacio preponderante en el proceso de comunicación. Podría decirse que se ha vuelto un integrante más de las redacciones de las empresas periodísticas.

La producción de información es más democrática que antes, menos vertical y más horizontal o, si se quiere, comunitaria.

El periodista como "dictador comunicacional" ha sido derrocado por un público que tiene tribunas potentes y ágiles para hacerse oír y, en cambio, prefiere a un "periodista abierto". Más abierto a las inquietudes sociales e individuales de la audiencia, y a los elementos y matices que ésta pueda aportar a las noticias.

Los internautas comentan sobre asuntos públicos y personales, dicen "me gusta" (o no) y comparten (o no) artículos, fotos y videos en Facebook y Twitter, plataformas en las que hoy casi todos los medios tienen presencia, conscientes de su importancia para llegar a más personas, enterarse mejor de los intereses de la gente y en ocasiones nutrirse de información.

Hoy, para muchas empresas periodísticas los trending topics -aquellos asuntos de los que más hablan los usuarios de Twitter- son tan importantes como las mediciones de audiencia.

Estas últimas mediciones, a su vez, se han tornado más precisas y, por lo tanto, han vuelto al periodismo más consciente de lo que le importa o no al público y de la necesidad de responder a ello.

Portada de The New York Times

En otras palabras, por todos lados los internautas dejan bien en claro qué temas son relevantes para ellos y qué aspecto les interesa de esos asuntos (lo que en las redacciones denominamos "ángulo"). Además, quieren complementar la noticia con algún elemento: una cita, una foto, un video.

Esto es algo que en BBC Mundo tenemos presente en la reunión editorial de cada día. Y procuramos que esta consideración sea un ejercicio y un desafío permanente, que se convierta en una segunda naturaleza del periodista.

Pero al mismo tiempo, sabemos que el público necesita hechos comprobados, contrastados, explicados, contextualizados, en ocasiones analizados.

La audiencia tiene en claro que, por la rapidez expresiva que permiten las redes sociales, estas plataformas pueden contener rumores, prejuicios e ideas insostenibles que, en su vertiginosa difusión, son capaces de disfrazarse de verdad.

"En la escritura instantánea, la sinceridad es un modo de pensar en voz alta, un borrador que no siempre amerita ser pasado en limpio y que, por desgracia, puede tener testigos", afirma el escritor mexicano Juan Villoro en un artículo publicado en septiembre en el diario La Nación de Argentina.

La contracara de esto es que la audiencia busca, como nunca antes, información de calidad en la versión online de algunos medios de comunicación tradicionales. Por ejemplo, The New York Times es leído actualmente por más de 43 millones de internautas.

Una explicación puede encontrarse en el libro "La explosión del periodismo" (2011), del ex editor de Le Monde Diplomatique Ignacio Ramonet.

Allí, el periodista español afirma que, en la lógica de la web 2.0, la información es "un material en constante evolución, un proceso dinámico de búsqueda de la verdad, más que un producto terminado" y que, en el camino a completarse, necesita y busca al periodismo de calidad.

Después de todo, internet parece más un espacio para conectarse con los demás que un medio de comunicación.

En resumen, nuestro nuevo reto periodístico es escuchar al público, informar sobre los temas y las aristas que juzga relevantes, pero también mostrarle realidades y ángulos que también vale la pena que conozca o pueden llegar a interesarle.

Todo ello sin olvidar las funciones esenciales de una redacción: detenerse para sopesar la información, cuestionarla, verificarla y dilucidar de qué se trata y cuáles son sus consecuencias. Y, desde luego, incorporar las contribuciones de los internautas.

Dicho de otro modo, debemos seguir siendo periodistas pero no sólo para los periodistas.

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